Orden a mercado: ahora, al precio disponible

La orden a mercado se ejecuta inmediatamente al mejor precio disponible. Es la herramienta correcta cuando la prioridad es estar dentro — en una ruptura confirmada, en una gestión urgente — y aceptas que el precio exacto puede variar ligeramente (slippage) en mercados rápidos. Prioriza ejecución sobre precio.

Órdenes límite: precio garantizado, ejecución no

Las órdenes límite esperan a que el mercado venga a ti: Buy Limit compra por debajo del precio actual (esperas un retroceso), Sell Limit vende por encima (esperas un rebote a resistencia). Se ejecutan al precio configurado o mejor — nunca peor —, lo que las hace inmunes al slippage negativo de entrada. El costo: si el precio no llega a tu nivel, te quedas fuera. Priorizan precio sobre ejecución.

Órdenes stop: confirmar antes de entrar

Las órdenes stop hacen lo contrario: Buy Stop compra por encima del precio actual y Sell Stop vende por debajo. Su lógica es la confirmación — «solo quiero estar comprado si el precio demuestra fuerza rompiendo este nivel». Al activarse se convierten en órdenes a mercado, así que en rupturas violentas pueden sufrir slippage; el artículo de la Política de Ejecución detalla ese comportamiento.

Stop-limit y trailing stop: las dos refinadas

La stop-limit añade control a la ruptura: al tocarse el nivel de activación, en lugar de ejecutar a mercado coloca una orden límite a un precio definido — te protege del slippage a cambio de arriesgar quedarte sin ejecución en el movimiento que esperabas. El trailing stop es un stop-loss que persigue al precio a distancia fija mientras avanza a tu favor y se congela cuando retrocede: automatiza el «dejar correr las ganancias» sin regalar todo el retroceso. En MT5 clásico corre en la plataforma — mantenla abierta o usa un VPS para que siga activo.

Stop-loss y take-profit: no son opcionales

Cualquiera de las órdenes anteriores admite SL y TP adjuntos: el precio de invalidación de tu idea y el objetivo donde tomas beneficio. Definirlos antes de entrar — cuando aún piensas con frialdad — es la práctica que más cuentas salva. Y recuerda la regla de oro del dimensionamiento: el volumen se calcula desde la distancia del stop, nunca al revés.