El contrato, en una frase

Un CFD (Contract for Difference, contrato por diferencia) es un acuerdo entre tú y el bróker para intercambiar la diferencia de precio de un activo entre el momento en que abres la posición y el momento en que la cierras. No compras el activo: no posees los euros, la acción ni la onza de oro. Posees un contrato cuyo valor sigue al precio del activo.

Un ejemplo en largo… y el mismo en corto

Supón que operas 1 lote de EUR/USD (100 000 EUR de exposición) comprando a 1.1000. Si cierras a 1.1050, la diferencia es de 50 pips ≈ 500 USD a tu favor; si cierras a 1.0950, son 500 USD en contra. El CFD te permite exactamente lo mismo a la baja: vender a 1.1000 sin haber comprado antes, y ganar si el precio cae. Esa simetría — poder operar en ambas direcciones con la misma facilidad — es la razón de ser del instrumento.

El apalancamiento hace el resto: para abrir esa posición de 100 000 EUR no necesitas 100 000 EUR, sino el margen que exige tu cuenta. Las ganancias y pérdidas, eso sí, se calculan siempre sobre la exposición completa.

Lo que cuesta operar un CFD

  • Spread: la diferencia entre precio de compra y de venta — el costo de entrada en las cuentas sin comisión.
  • Comisión: en las cuentas de spread bruto (Zero Spread, ECN PRO), una tarifa fija por lote sustituye al spread alto.
  • Swap: el ajuste por mantener la posición abierta de un día para otro, positivo o negativo según el instrumento y la dirección.
  • Todos los números están publicados en la página de comisiones y spreads.

Los riesgos, sin maquillaje

El riesgo principal es el mismo que la ventaja principal: el apalancamiento amplifica pérdidas igual que ganancias, y en movimientos bruscos puedes perder tu capital con rapidez. Además, al no poseer el activo, no tienes sus derechos (dividendos reales, voto) sino ajustes contractuales, y tu contraparte es el bróker — por eso importa tanto con quién operas, cómo custodia los fondos y qué política de ejecución publica.

Los CFDs son instrumentos de trading activo, no de inversión pasiva a largo plazo: el swap diario y el apalancamiento los hacen inadecuados para «comprar y olvidar».

¿Para quién tiene sentido?

Para quien quiere operar movimientos de precio — al alza y a la baja — en múltiples mercados desde una sola cuenta, con capital inicial moderado y gestión de riesgo activa. Si es tu caso, empieza pequeño: la cuenta Cent existe para aprender la mecánica con riesgo absoluto limitado.